Existe una realidad que por mucho que nos cueste aceptar es una ley básica de la auto ayuda: antes de cambiar a otras personas, comienza por gestionar tu propia vida. Es decir, antes de centrarte únicamente en aquello que no te gusta de otros, empieza por tener la valentía de mirar en tu interior para intentar identificar con amabilidad y respeto hacia ti mismo, posibles puntos débiles que limitan tu potencial de felicidad, actitudes que te hacen sufrir y puntos negativos que están bloqueando tu vida. Los defectos de los demás no son nuestra amenaza, son nuestros propios defectos, aquellos con los que convivimos a diario, lo que realmente pueden marcar una barrera importante en ese desarrollo de la felicidad dentro de un plan de acción que es totalmente individual.