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Ser feliz a mi manera, no como me digan los demás

Pocas cosas resultan tan deseadas y complejas a la vez como el simple hecho de ser feliz. Para muchos, lejos de ser una preocupación, la felicidad y el bienestar son una constante en sus vidas.

En cambio, la mayoría busca respuesta en los libros e intenta, a su vez, dilucidar qué es lo que ocurre a su alrededor, y en su propia mente, para que sus días tengan siempre ese color tan apagado, para que el estrés y las preocupaciones sean esos compañeros tan molestos, tan frecuentes.

No es fácil. Lo creamos o no, es muy complicado disfrutar de esa tranquilidad interior donde decir aquello de “estoy bien, no quiero ni necesito nada más”.

Ahora bien, es importante tener en cuenta dos aspectos esenciales:

  • No hay ninguna fórmula mágica para ser feliz.
  • El segundo aspecto que debemos recordar es igual de básico: debes ser feliz a tu manera.

No a todos les funcionan las mismas cosas, y nadie tiene derecho tampoco a decirte cómo tienes que serlo.

El bienestar personal es un camino íntimo y personal que nosotros mismos debemos descubrir, elegir y crear. Te damos unas cuantas claves al respecto.

Claves que debes tomar hoy mismo para ser feliz

Desde la psicología positiva nos recuerdan esas “malas” costumbres que muchos tenemos: esperar durante toda la semana a que sea viernes para divertirnos, aguardar a que sean vacaciones para descansar, y soñar con que llegue la pareja perfecta para saber qué es eso llamado amor.

Si nos limitamos a esperar, a posponer y a programar nuestra felicidad… ¿Qué tenemos mientras tanto? Este es uno de los problemas más comunes que solemos tener las personas.

No obstante, otro de los más habituales es que, muchas veces, entendemos la felicidad con base a constructores externos, de ideas que otros o incluso la propia sociedad nos proyectan y hasta nos inculcan.

  • La obligación de tener que “tener cosas” para ser feliz: un buen trabajo, una casa, un teléfono celular de última generación, muchos zapatos, muebles, computadores…
  • La idea de que para ser feliz hay que tener pareja, hijos, muchos, muchísimos amigos…

Poco a poco, caemos en una especie de materialismo psicológico donde nos convertimos no solo en ansiosos “consumidores” sino en eternos buscadores de esa felicidad que otros construyen para nosotros.

No es lo adecuado. Pongamos en práctica estas dimensiones sobre las que reflexionar.

Y tú… ¿qué tomas para ser feliz? Decisiones

Así es como funciona uno de los secretos más efectivos para construir día a día nuestra felicidad.

Para ser felices hay que tomar decisiones, las que nosotros creamos conveniente y no las que otros marcan por nosotros pensando que es lo más adecuado.

  • Si para ti felicidad es quedarte en casa un fin de semana leyendo y en tranquilidad, deja a un lado a los que te comentan que eres un aburrido.
  • Si para ti felicidad es quererte a ti mismo, sin tener la obligación de buscar a alguien que te quiera, deja de atender a quienes te indican que ya es hora de encontrar a la pareja ideal.
  • Si para ti felicidad es tener un trabajo que te apasiona, no escuches a quienes te dicen que debes buscar otro empleo donde te paguen más.

Me fui a ser feliz, no sé cuándo volveré

“Vete a ser feliz”. Así de simple, así de llano. En ocasiones, nos aferramos a ciertos sitios, a ciertas costumbres, cosas y personas que nos encallan, de forma que dejamos de ver cuáles son nuestras prioridades.

Caemos en pequeños círculos viciosos donde nos decimos a nosotros mismos que es mejor la rutina a lo imprevisto, lo malo conocido que lo bueno por conocer, que es mejor ajustarse a lo que los demás esperan de nosotros a defraudarles…

  • Todo ello, aunque no te des cuenta, va creando un sinfín de mecanismos de defensa que nos convierten en prisioneros. Dejamos de atrevernos a ser felices porque pensamos que es mejor adecuarnos a los caminos que otros han creado para nosotros.
  • ¿Cómo hacer, por ejemplo, algo que nuestra familia no espera? ¿Cómo reaccionar de un modo que nuestros amigos no entenderían? ¿Cómo decirle a mi pareja que ya no soy tan feliz como antes?

Decídete a ser congruente contigo mismo. Vete a ser feliz.

Mi plan para hoy: ser feliz

Te lo comentábamos al inicio: la felicidad no se pospone al viernes, ni a las vacaciones, ni a cuando tengamos una casa más grande o una pareja ideal.

  • La vida es ahora, justo en este mismo instante. Queda claro que todos tenemos obligaciones y que siempre estará esa persona que nos diga aquello de “no se puede ser feliz mientras tengas horarios que cumplir y un trabajo que hacer cada día”.

Ahora bien, es necesario reinterpretar estas ideas de forma adecuada. Busca un trabajo que te haga sentir bien. Ten responsabilidades que te enriquezcan personalmente. Consigue que tus rutinas sean significativas y útiles para ti.

Hagas lo que hagas, permite que se adecue a tus intereses, que nada te haga sentirte utilizado, manipulado o infeliz. Al fin y al cabo solo tenemos una vida… Así que, ¿por qué desaprovecharla?

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